Cuando uno más uno suman tres

Albert Díaz Caro

Las matemáticas no son una ciencia exacta. Llevamos años aprendiendo a sumar, a restar e incluso a hacer operaciones bastante complejas que tampoco nos servirán para mucho el día de mañana. Hay momentos en los que uno más uno suman dos, y la lógica nos remite a una simplicidad práctica. No puede haber otra sintonía. No puede haber otra respuesta. Es absurdo pensar que podría dar otro resultado.

Algunos hablan de universos paralelos o de otras dimensiones, pero no va más allá de una ciencia basada en el amor y en la que reina la capacidad de dejarse llevar. ¿Una ciencia emocional tocando con la punta de los dedos a la racionalidad y lógica de las matemáticas? ¡Tú estás loco! Puede ser; no lo niego. Lo que sí tengo claro es que las incógnitas se despejan una vez pierdes el miedo a sentir, el miedo a comunicar, el miedo a hablar.


Para que uno más uno sumen tres, es imprescindible que antes hayan sumado dos. En el momento en el que uno tiene más valor y fuerza interna que el otro, el resultado es erróneo y jamás podrá hablarse de una suma pura. Tan solo con un matemático equilibrio entre la suma de las partes, podrá darse una alteración del producto, originando un nuevo sumatorio y convirtiendo el dos en tres.

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Como si fuese un diez sobre diez en un difícil examen de vida.
Como si fuese un martes el origen de un nuevo sistema de calendario.
Como si un llanto pudiese ser la mayor de las alegrías.
Como si una mueca pudiera originar tsunamis de amor sincero.
Como si en una lágrima pudieran verse años de recuerdos.
Como si marzo fuese el primer mes del año.
Como si en un segundo pudiese nacer la magia en forma de vida.

¿Extraño? Sincero.
¿Utópico? Real.

Sintiendo como tan solo respetando y amando la pureza de los dos unos, se puede originar un tercero sin ningún tipo de abstracción ni decimales; matemática pura. Un tercero que tan solo pueda aparecer de la suma de uno más uno. Son pequeños regalos que van más allá de una visión cerrada, arrogante, sumisa, quebrada por cualquier tipo de experiencia, emoción o sentimiento y que en cambio se centra en la comunión, el respeto, la cercanía, la comprensión, la sintonía, el cariño, la fuerza, la pasión, el amor y la vida. Sólo así se puede romper la barrera y los axiomas que definen esta ciencia. Solo así podemos decir que hay una ciencia que está por encima de ella; la ciencia del amor.

Cuando uno más uno suman tres, tan solo cabe añadir un gracias.

Bienvenido a la vida.

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